Al llegar la noche invade un
abismo al mundo que pareciera esta a punto de ser absorbido por tanta
oscuridad, las tinieblas se apoderan del mundo, es hora de apagar todo, o por
lo menos la mayoría sigue ese ritual, porque siempre hay quienes se niegan a
cerrar los ojos y esperan ansiosos la llegada del primer rayo de sol.
No siempre la naturaleza es
caprichosa, muchas ocasiones se une a nuestros sentimientos y pensamientos;
cuando el ser humano es melancólico, sufre y tiene ganas de desahogar su alma, el
cielo lo acompaña vistiendo un traje húmedo y gris, el manto que cubre a la
tierra llora e inunda las calles con lagrimas que limpian el alma y la ciudad.
Después de ese llanto, al salir
el sol, la humanidad se alegra y pinta en sus rostros una sonrisa que se puede
reflejar en el cielo azul y brillante; cuando tenemos suerte el sol nos regala
una muestra de su grandeza y le pone una pulsera multicolor a su inseparable
compañero, enseñándonos que la vida siempre tendrá miles de tonalidades; así
como nosotros tenemos infinidad de facetas.
Por qué si la naturaleza puede
modificar su estado de un momento a otro, a nosotros nos cuesta tanto pasar del
enojo a la alegría, por qué nuestra madre no nos enseño a perdonar
inmediatamente, si ella puede llorar ahorita y en un segundo regalarnos una
gran y deslumbrante sonrisa. No puedo renegar de quien me creó pero si le puedo
reprochar que no nos dio el don que ella tiene, cambiar el color de su alma de
un momento a otro.
Miguel Reyes Aquino
;)
ResponderEliminarhola
ResponderEliminara veces a nuestro estado de animo lo acompaña el día, y aveces suele cuestionarlo...
ResponderEliminarP.D. esa foto se me hace muy familiar!!!
hola, no sé de donde seas pero la foto fue tomada al oriente de la ciudad de Puebla!!! saludos y ojalá recomiendes el blog
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